Yo no se qué chingados quiere decir el título, pero lo transcribo tal cual aparece publicado en el número 13 de The Winged Tiger, de Phil Yeh (yeah!)
La publicación es para chavitos (o séase adolescentes), lo cual explica porqué el lenguaje es menos barroco y afilado de lo que acostumbro.

Si quieres descubrir mis origenes secretos y ser sólo tú quien conozca mi forma de sentir, mi forma de reír y hasta mi forma de llorar no dejes de leer estas siete preguntas fundamentales que si bien por un lado derriban el mito, por el otro descubren al hombre.

Dicho lo cual, estás invitado a clickear la "E" para entérate de qué va este asunto.


Inauguramos esta sección de ideas, ensayos y reflexiones con un fragmento del texto Monólogo del Gorila, (también conocido como El Gorila) de Edgar Clément.
Conozco la hipótesis central de este ensayo de oídas, por pláticas informales con el Clément, destacado historietista y gourmet de caviar y comida para gatos, quien tiene un interesantísimo planteamiento general del lenguaje, una suerte de "teoría de las supercuerdas" o "teoría del TODO" aplicada a los lenguajes humanos.

El fragmento que utilizo fue publicado originalmente a finales del 2002 en el foro Monos y Moneros administrado por Carlos García Campillo; el titulito del ensayo es, según el propio Clément:

"(...) referencia a un monólogo que me gusta mucho: El Gorila, de no me acuerdo quién... era un monólogo que vi hace mucho tiempo en teatro... se trataba de un tipo vestido de frac en escena que hablaba y hablaba, y poco a poco te ibas dando cuenta de que el personaje no era un humano sino un gorila amaestrado...

... me gustó mucho, últimamente me he acordado bastante de ella y tengo ganas de verla de nuevo, pero ya no está en cartelera...

Como sea, el “Monólogo del Gorila” son apuntes sobre varias ideas que tengo en la cabeza, y esto me sirve como borrador (...)"

Dicho lo cual, estás invitado a clickear la "G" para entérate de qué va este asunto.